Okinawa, el paradisíaco archipiélago japonés, epicentro del baloncesto internacional y heredero de una cultura ancestral

Avistar ballenas, profundizar en la cultura del kárate, relajarse en las bellísimas playas de una de las regiones con mayor cantidad de habitantes centenarios del planeta o explorar el mundo submarino en el segundo acuario más grande del mundo son algunas de las actividades que ofrece Okinawa. Este conjunto de islas de clima subtropical, que a finales de agosto albergó la Copa del Mundo de Baloncesto de la FIBA y permitió difundir internacionalmente sus atractivos, aún conserva una identidad propia, fruto de su pertenencia, durante cinco siglos al antiguo Reino de Ryūkyū

El archipiélago de Okinawa es el conjunto de islas más meridional de Japón; de origen volcánico y coralino se caracteriza por el color turquesa de sus aguas y el cuidado de su cultura, arquitectura y gastronomía única, con origen en el antiguo reino Ryukyu, que durante casi cinco siglos reinó de forma independiente sobre esta región. La zona se divide en tres grandes áreas: Okinawa Shoto, donde se encuentra la isla principal de Okinawa y su capital, Naha; las islas de Miyako y las islas Yaeyama, con las paradisíacas Ishigaki, Iriomote y Taketomi como principal atractivo.

Okinawa se mueve a un ritmo diferente respecto al resto del territorio japonés, y es su carácter slowlife lo que permite que sus visitantes se empapen de esa aura de tranquilidad que rodea a sus habitantes. Un claro ejemplo de ello son las islas de Miyako, Kerama e Ishigaki que se han consagrado como destinos extraordinarios para la desconexión y capaces de contagiar la calma que prevalece en la zona.

Un universo marino por descubrir

Esta prefectura japonesa que abarca más de 600 islas es idónea para practicar buceo y otros deportes acuáticos. En todo el archipiélago hay puntos clave donde se puede disfrutar de experiencias increíbles, como nadar con tortugas y entre corales o simplemente disfrutar de un baño en sus aguas apacibles y cristalinas. Mención aparte merecen las rocas marinas de la isla Yonaguniperfiladas de una forma tan perfecta que parecen estar esculpidas por el ser humano. Navegar alrededor de las islas Kerama y la isla Zamami en busca de ballenas, es otro gran aliciente para los visitantes que buscan experiencias irrepetibles. Basta con localizar un punto de vapor de agua, muestra de la respiración de este mamífero, para descubrir que el animal se encuentra recorriendo la zona. Otra actividad adicional para disfrutar del ecosistema marino es visitar el impresionante acuario Churaumi, el segundo más grande del mundo construido en 2002. Mantarrayas, tiburones ballena y tortugas marinas son algunas de las especies que los turistas podrán observar en este enclave.

Un archipiélago con identidad propia

Estas islas se han mantenido fieles a sus raíces ryukyuanas y al mismo tiempo han interiorizado la identidad japonesa. Sus múltiples manifestaciones artísticas, entre las que se encuentran por ejemplo las elaboraciones de cerámica de la localidad de Yomitan, son especialmente atractivas para los visitantes a la par que importantes para la preservación de su cultura ancestral. El kárate, una de las artes marciales más reconocidas y difundidas a nivel mundial, tiene su origen en Okinawa. Por eso, son muchos los deportistas profesionales, aficionados y turistas que viajan hasta Okinawa para practicar este deporte y conocer un poco más acerca de su procedencia. Una artesanía que también nació en las islas Ryukyu es la bingata, una técnica de teñido que estaba reservada a las clases altas japonesas y se utilizaba como regalo para guerreros y reyes. Muchos disfrutan recibiendo clases de esta técnica para crear telas y prendas coloridas al más puro estilo “made in Okinawa”.

La gastronomía es otro pilar fundamental de la cultura de Okinawa. De hecho, la saludable dieta basada en ingredientes de cercanía y temporada, se considera una de las razones por las que la esperanza de vida en esta región es una de las más largas del mundo. De hecho, las islas de Okinawa están consideradas como «Zonas Azules», áreas donde la población tiene una esperanza de vida muy superior a la media mundial. Algunos de los platos más conocidos son los fideos soba estilo Okinawa y el goya chanpuru, este último consiste en un revuelto de goya (melón amargo) acompañado de huevo y verduras. También destaca el popular tako rice, plato influenciado por la cultura americana durante su periodo de ocupación.

Okinawa, sede mundial de la FIBA

Los amantes del deporte han podido disfrutar de la Copa del Mundo de Baloncesto de la FIBA con eventos celebrados en esta prefectura subtropical, concretamente en el Okinawa Arena. Los 32 equipos que participan en este clásico del baloncesto internacional han jugado en Okinawa, Yakarta y Manila, ciudad donde se celebrará la final el día 10 de septiembre. Del 25 de agosto al 3 de septiembre, varios equipos nacionales compitieron en Okinawa en los cuartos de final para tratar de llevarse a casa el Trofeo Naismith, que lleva el nombre del inventor de este deporte. En ediciones anteriores este torneo incluyó a muchas de las estrellas internacionales del baloncesto, y este año no ha sido diferente. Entre partido y partido, los aficionados al baloncesto han podido disfrutar de la famosa belleza natural de Okinawa, que incluye aguas coralíferas perfectas para el submarinismo y otros deportes acuáticos.

Para más información sobre este destino y sus actividades visita: https://www.japan.travel/es/destinations/okinawa/okinawa/

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Andrea Leal – aleal@cciba.net
Teléfono: 91 575 71 21

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